Folklonautas-¿De donde sos,
contanos un poquito de vos?
Sergio Sánchez...- Soy de la
Ciudad de La Plata MI nombre es Sergio Sánchez soy solista. Músico,
Autor, Compositor, arreglador.
Folklonautas-¿Como fueron
tus comienzos?
Sergio Sánchez...- Comencé a
los 7 años de edad y mi primera experiencia en el escenario a los 9
años, con el pasar del tiempo tuve algunos nombres artísticos que
no vienen al caso. pero siempre con mi primer nombre al frente, los
primeros festivaes los gané a los 12 años (Festivales que yá
desaparecieron) y luego gane 9 festivales más, todos de folclore,
(pero de eso no se habla ya que estas cosas dejan mucho que desear,
simplemente eran lugares comerciales) De todas formas tengo los
testimonios de ellos obviamente
Folklonautas-¿Que tipo de
música hacés?
Sergio Sánchez... Interpreto
varios ritmos, folclore, tango, melódico, internacional y humor,
además hace ya 22 años que soy locutor y difusor de nuestra música,
máxime este último tiempo donde me dedico exclusivamente (En radio)
a difundir la obra de mis colegas "famosos desconocidos" como yo
les llamo, en mi programa ALMA EN PEÑA
Folklonautas-¿Tenés algún
trabajo discográfico, cuál es tu trayectoria ?
Sergio Sánchez...A la fecha
tengo 9 discos grabados en forma independiente a saber:
Tu y mi Ciudad (Folclore melódico) (1998)
De Dogos y Montería Criolla (Folclore temático) (1999)
P.O.P Tiger (Melódico) (2000)
Los Clásicos (Meódico en Español) (2002)
The Clasic (Melódico en Ingles) (2002)
Mateando en mi país (Recitados) (2004)
Como el Tango Vol,1 (Tango) (2005)
Como el Tango Vol. 2 (Tango) (2006)
Por ver si te olvido (Folclore) (2007)
Mi primera gira por la costa Atlántica de BsAs fue en 1984/85
fueron 4 meses maravillosos como primera experiencia, esto me dió
el puntapié como para realizar una segunda gira ero en el 86' donde
visité varios países de sudamerica "Perú, Colombia, Ecuador,
Venezuela y Chile" esta gira duro 2 años, hasta que regreso a la
Argentina en Diciembre del 88' donde comienzo mi carrera,
paralelamente a la música, de radio. En este año también formo
parte de la primera banda de Heavy Metal de la ciudad "Batan" y los
siguentes 12 años iban a ser muy fructíferos en cuanto al rock and
roll, ya que habrió muchas puertas en lo personal, en estos 12 años
formé algunas bandas muy trascendentales como "Tiger and Tigers"
"Titanic" "El Fisgon" "La legión" y la última banda, pero en la
cual participo es "Modred" Obviamente jamás deje n a radio ni mi
carrera como solista, dedicandome a estas dos últimas hasta el 2004
en el cual formo con mi compañero Fernando Pazos (Actor y cantante)
el duo de Humor "Humor Contranatura" hasta la actualidad.
Folklonautas-¿Cuales son
tus proyectos futuros?
Sergio Sánchez...Mis proyectos futuros son
simples, ayudar a mis colegas en la difusión con mi programa de
radio ALMA EN PEÑA por consecuencia también soy difundido, seguir
con mi carrera solista, en este momento estoy grabando dos discos
más que supongo saldrán este año, seguir en es escenario cn el dúo
de Humor, y hacer feliz a la gente, pero principalmente luchar por
los derechos de los artistas de nuestro país.
Folklonautas-¿Como se hace
para contratarte?
Sergio Sánchez...Simplemente comunicandose
conmigo al mail sergiochez@yahoo.com.ar , si quieren ser difundidos
gratuitamente al mail almaenpenia@yahoo.com.ar , y llamando al Cel
(Argentna) (0221) 15 6234597, prometo, ¡Mucha diversión, buena
música y mucho respeto.
Folklonautas-¿Un mensaje
para la comunidad de Folklonautas?
Sergio Sánchez...El dato más relevante es que
los que quieran ser difundidos gratuitamente solo tienen que
pedirlo y mandar material al mail almaenpenia@yahoo.com.ar después
déjenlo por mi cuenta. En este país hace falta que los que ya
tienen fama dejen el lugar a otros que también tienen talento, por
que lo ganado no se evapora, pero a ayuda se refleja en carteles
luminosos.
Les agradezco sobremanera esto or que esto ayuda al artista tambien
de forma que ustedes n imaginan
Un abrazo siempre
Te propongo que no te pierdas estos videos,ya
que te muestran la ciudad, la historia, el arte y la cultura...El
segundo video los mitos y leyendas urbanas, imperdible...!!!
Vale la pena visitar a Sergio Sánchez en su
programa de radio y pasear por esta ciudad extraordinaria...
Fantasmas deontológicos en el Museo de La Plata y otros mitos
escrito por
Marcelo pizarro
En el Museo de Ciencias Naturales de La Plata escuché
muchas historias buenísimas. Y aunque en términos narrativos sería
más atractivo decir que las escuché de conserjes taciturnos o de
empleadas de limpieza supersticiosas, lo cierto es que las oí en
boca de prestigiosos investigadores científicos. Después de todo, es
La Plata. La ciudad está llena de historias de números mágicos,
estatuas demoníacas, significados satánicos, órdenes
arquitectónicos fríamente calculados para abrir puertas infernales.
Nació maldita, cuentan. En 1882, en el año de la fundación, una
bruja de la localidad de Tolosa le echó una maldición a la urbe
todavía por construirse. Desde entonces, la ciudad y muchos
políticos bonaerenses pagan las consecuencias.
La bruja había sido contratada por el entonces Presidente de La Nación, Julio Argentino Roca,
para que impidiera que el Gobernador Juan José Dardo Rocha llegara
al poder ejecutivo. Cuando cayó la noche de la jornada en que se
colocó la piedra fundacional, la bruja, acompañada por una decena
de hombres, fue hasta el lugar y se robó unas botellas de vino y
champaña que habían sido sepultadas con el propósito de que fueran
desenterradas un siglo más tarde. Bebiendo y girando en el sentido
contrario a las agujas del reloj, echaron sus maleficios. El
rito terminó con la mujer orinando sobre la piedra de fundación de la
ciudad. Así, junto a la ciudad que nació meada, también germinó la
“Maldición de los Gobernadores” que, cuentan los que saben, no sólo
alcanzó a Dardo Rocha sino también a Oscar Alende y Antonio
Cafiero. La maldición de la bruja platense impidió por más de un
siglo que los Gobernadores de la Provincia de Buenos Aires llegaran
a la Presidencia de La Nación. Las malas lenguas dicen que ―después
de todo― quizás no haya sido una maldición, sino una bendición.
A mediados de 1999, en la Plaza Moreno de La Plata, un grupo de
entusiastas peronistas hizo una ceremonia de exorcismo para
romper con el hechizo y permitir que el por entonces Gobernador
Eduardo Duhalde lograra sentarse en el sillón de la Casa Rosada. En
las elecciones presidenciales de 1999 fue derrotado por el luego
Presidente Fernando De la Rúa. El exorcismo fracasó. Pero en
enero de 2002, en medio de la crisis y con un gobierno descabezado, la
Asamblea Legislativa designó a Duhalde para que ocupase la
Presidencia de La Nación. ¿La maldición estaba rota? ¿O no vale si
uno organiza un golpe de Estado para romper el hechizo?
Las historias de fantasmas del Museo de La Plata, pues, no son
extrañas a otras historias de la ciudad. Algunos hablan de
apariciones, de “sentir algo”, de “ver algo”, de “escuchar algo”.
No es extraño, repito. Cuando uno pide más información, alguna
conjetura, la sensatez científica se apodera de sus informantes y
entonces sonríen, andan con rodeos, callan. Quizás por no pasar
papelones, o quizás por cierta culpa filial. En mi opinión, más que
atraer espíritus paranormales, temen atraer espíritus
deontológicos.
Las películas de terror nos enseñaron muchas buenas
lecciones. Las sagas de Jason Voorhees y Freddy Kruegger, por
ejemplo, nos enseñaron que los adolescentes no deben fumar
marihuana, tomar cerveza o mantener relaciones sexuales promiscuas
en lagos apartados, pues los asesinos chiflados con armas afiladas
van primero tras los adolescentes que fuman marihuana, toman
cerveza y mantienen relaciones sexuales promiscuas en lagos
apartados. Otras películas nos enseñaron una lección también
invaluable: no está bueno tener un cementerio indio en el sótano de casa. Pueden pasar cosas
raras.
El Museo de La Plata no tiene un cementerio indio en el sótano,
pero sí tiene material suficiente para construir uno bien surtido.
Las historias de apariciones misteriosas no tardan en relacionarse
con las catacumbas del edificio, con los indios que allí vivieron y
murieron, con una figura enigmática: el Cacique Inacayal.
Porque la vida del cacique tehuelche Modesto Inacayal está llena de
enigmas. Pero también lo está su muerte. Nació en 1835, en el norte
de la Patagonia, y falleció el 24 de septiembre de
1888, en algún lugar del Museo de La Plata. Resistió por años la
Campaña del Desierto, la ofensiva militar que encabezó el General
Roca antes de plantarle gualichos a Dardo Rocha, hasta que se
entregó en 1884. Fue trasladado de aquí para allá, hasta que
finalmente el Perito Francisco Moreno ―que no olvidaba la
hospitalidad de Inacayal en sus viajes por la Patagonia― intercedió
para sacarlo de la prisión de la Isla Martín García y llevarlo al
Museo de La Plata. Inacayal terminó sus días como portero del
Museo.
O dicho de otra manera: Inacayal terminó sus días como cosa muerta
en exhibición en el Museo. Pero antes, fue portero.
(Foto: M. Pisarro)
Toda buena historia de fantasmas necesita algún misterio revelado.
Pero también necesita alguna trama ligeramente confiable que corra
en paralelo a la historia principal o que al menos corrobore los
mojones: es esa línea ambigua que une los mojones certificados lo
que convierte una simple historia en una historia que merece ser
contada.
Algunos relatos sobre la muerte del Cacique Inacayal pretenden
echar sombras sobre la vida del Perito Moreno, de la misma forma en
que los malos historiadores pretenden que las personas de
determinada época estén muchos pasos adelante de dicha época. En
ese manual de corrección política que es Los mitos de
la historia argentina 2, el historiador Felipe Pigna
cuenta con desdén cómo las mujeres de la “alta sociedad” concurrían
a la “Entrega de indios”, la repartija de prisioneros de la Campaña
del Desierto que se organizaba en el Hotel de los Inmigrantes.
Hombres, mujeres, niños, todos eran puestos a disposición de las
clases acomodadas de Buenos Aires.
Escribió Pigna:
Se había tornado un paseo “francamente divertido” para
las damas de la “alta sociedad”, voluntaria y eternamente
desocupadas, darse una vueltita los miércoles y los viernes por el
Hotel a buscar niños para regalar y mucamas, cocineras y todo tipo
de servidumbre para explotar. [...]
En otro artículo, el mismo diario El Nacional describía así la
barbarie de las “damas” de la “beneficencia”, encargas de
beneficiarse con el reparto de seres humanos como sirvientes,
quitándoles sus hijos a las madres y destrozando familias.
La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las
madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los
gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos
al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano unos se
tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre
aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza
por delante para defender a su familia.
Los promotores de la civilización, la tradición, la familia y la
propiedad, habiendo despojado a estas gentes de su tradición y sus
propiedades, ahora iban por su familia.
Ya lo comenté en el caso de Ota Benga, y lo reitero: es una
desfachatez medir las acciones de los hombres por fuera de su
sociedad y su época. Cuando yo iba a la escuela, me enseñaron que
la Campaña del Desierto había llevado el Progreso (así, con
mayúsculas) a todo el país a pesar de los salvajes que atacaban y
asesinaban familias patriotas. ¿Y entonces qué? ¿Soy un cretino por
no haberme puesto de pie y gritar que no, que Roca era un asesino y
que los indios eran unos pobres hippies ecologistas bondadosos que
fueron masacrados para que usted y yo podamos ir a esquiar? ¿Soy un
cretino porque en Bariloche nunca pintarrajeé el monumento de Roca ni dejé graffitis con faltas
de ortografía acusándolo de “asecino de las raises” (sic)? ¿Soy un
cretino por no haber estado un paso adelante de mi época?
Un historiador de verdad, Steve J. Stern, a quien
también cité en el caso de Benga (me estoy quedando sin
ideas), escribió en relación a los conquistadores españoles del
siglo XVI: “Al fin y al cabo, muy pocos individuos van por delante
de los valores de su época. Denunciar a unos pocos individuos que
no han estado por encima de su tiempo es un ejercicio que pierde de
vista el problema central: simplemente condena elecciones por
carecer de una visión transhistórica que escapa a la mayoría de
nosotros”.
Lo mismo puede decirse del destino de los cuerpos de los indios del
Museo de La Plata: aunque haya fantasmas revoloteando, casi ninguno
de nosotros está por fuera de su época. Y no está bien evaluar las
acciones de los hombres por fuera de su época. No es que la época
justifique cualquier tropelía, pero mucho de lo que se adjudica a
la maldad forma parte de las costumbres aceptadas de época: lo que
una sociedad específica cree correcto y legítimo.
Y en esa época, en esta parte del mundo, a los indios se los ponía
en exhibición en los museos.
Cacique Modesto Inacayal, circa
1885.
Hay varias versiones de la muerte de Inacayal. La más conocida
pertenece a Clemente Onelli, por entonces secretario de Moreno y
luego director del Zoológico de Buenos Aires. Dice que Inacayal
“presintió” su muerte, “se arrancó la ropa, la del invasor de su
patria, desnudó su torso dorado como metal corintio, hizo un ademán
al sol, otro larguísimo hacia el sur; habló palabras desconocidas
y, en el crepúsculo, la sombra agobiada de ese viejo señor de la
tierra se desvaneció como la rápida evocación de un mundo”. Horas
después, falleció.
Otra versión sostiene que cuando Inacayal se desnudó para hacer su
ritual, en las flamantes escalinatas custodiadas por los
esmilodontes, lo tiraron escalera abajo porque era terrible que el
salvaje se desnudara en público. Otros dicen que corrió hacia el
Bosque desnudándose de sus atavíos de hombre blanco y luego
apareció muerto. Otra versión dice que Inacayal se suicidó porque
no soportaba convivir con los huesos en exposición de otros
indios.
Entre los huesos en exposición estaban los de su mujer, que había
fallecido un año antes. Además de su mujer, poco antes habían
muerto Margarita (la hija del cacique Foyel) y Tafa (una india de
Tierra del Fuego). Seis años después de que falleciera Inacayal,
murió un joven yamana de 23 años llamado Maishkenzis. El esqueleto
de Maishkenzis estuvo en exposición hasta mediados de 2006 en una
vitrina de la sala de Antropología Física.
Los huesos de Inacayal estuvieron en exhibición hasta la década de
1940. Luego fueron quitados del aparador y devueltos a sus
descendientes. Hace unos pocos años, en los depósitos del Museo,
bajo los números de catálogo 5443 y 5434, se encontraron el cuero
cabelludo y el cerebro del cacique.
Entonces, la historia: que los indios fueron llevados a las
catacumbas del Museo para que, cuando murieran, sus esqueletos
fueran descarnados y puestos en exhibición en una vitrina; que el
Perito Moreno tenía planeado de antemano pelar los huesos de los
indios y ponerlos en el aparador. El problema con estos planteos es
su aire revelador: como si se estuviera sacando el velo a una gran
conspiración. ¡Claro que fueron llevados al museo con ese
propósito! Eran las prácticas consensuadas en los círculos
científicos del siglo XIX: los restos de los primitivos se
estudiaban y luego se ponían en exhibición en la sala de
Antropología Física. Ese era el paradigma científico del siglo XIX
evolucionista: la historia era una línea, y las
diferentes sociedades eran diferentes paradas que llegaban hasta la
máxima expresión cultural de la historia del hombre, la Europa
industrial. No había diferencias entre pelar los huesos del portero
del Museo y desenterrar algunos del Paleolítico. Ambos
representaban estadios evolutivos anteriores, y ambos podían
ponerse en exhibición en un museo. No había nada “malo” en
ello.
Uno, como miembro de esta sociedad, puede poner todos los reparos
que quiera; puede fundar una ONG, quejarse, pedir indemnizaciones,
pintarrajearle el monumento a Roca y putearlo con faltas de
ortografía. Pero lo que no puede hacer es acusar a alguien de ser
parte de su tiempo.
HOLA SOY SILVIA GONGORA DE ROSARIO,STA.FE,CANTANTE DE FOLKLORE Y TAMBIEN PROFESORA DE DANZA FOLKLORICA Y DIRECTORA DEL BALLET RESPLANDOR Y EL BALLET LA HUELLA.DEJE ALGUNOS TEMAS PARA QUE LO DISFRUTEN .UN SALUDO A TODOS
Por supuesto querido Carozo. Seria una alegria volverte a ver y creo que no va a faltar oportunidad de vernos. te mandomun abrazo y saludos para tu familia